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Estudié fotografía en 1997 porque sentía la necesidad de encontrar una técnica de expresión gráfica o artística que diera salida a mis pensamientos y emociones. Cuando no sabes nada de diseño ni de arte, la fotografía suele entenderse como la más asequible de las disciplinas artísticas. Ese periodo de 3 años de formación me permitió conocer y dominar las técnicas necesarias fundamentales para expresar conceptos, y para comenzar a desenvolverme en el mercado freelance.

Hablamos con el fotógrafo Juan Antonio Fernández Duran, fotógrafo y docente. Nos cuenta su trayectoria en la fotografía: una interesante línea de trabajo en la fotografía escénica, y también en otros ámbitos artísticos. ¡Sigue leyendo!

Juan Antonio Fernández Durán es fotógrafo, docente y artista.

¿Cuándo y por qué comienzas a trabajar con la fotografía?

Al terminar los estudios inicias un camino en el que es fundamental no desconectarte de tu medio, pero al mismo tiempo, resulta difícil encontrar inmediatamente un trabajo. Ante esa perspectiva intento vincularme con el reportaje periodístico local, y enseguida descubro el potencial de Tomelloso (Ciudad Real) en relación con las artes escénicas. Entonces inicié un interesante periodo personal cubriendo las actuaciones de la muestra local de teatro, y colaborando con Jaime Quevedo Soubriet del El Periódico del Común de La Mancha, que ahora está cerrado.

Dado que los grupos actuaban dos días seguidos cada fin de semana, el sistema se basaba en la inmediatez en la entrega del trabajo, y en el impacto visual del formato 18×24 en blanco y negro.

Recuerdo que en esas fechas aún se debatía sobre si la fotografía digital sustituiría o no a la analógica. Yo trabajaba con una Nikon FM2 y con película en Blanco y Negro. El procedimiento era el siguiente: acudía al día del estreno y realizaba el reportaje, sin que nadie me hubiera contratado. Como la obra se volvía a representar al día siguiente, disponía de unas 20 horas para revelar, seleccionar y positivar las fotos. Al final de la representación del siguiente día, volvía al teatro con el tiempo justo para mostrar al grupo mi trabajo. En aquellos tiempos, esa inmediatez en la entrega era impactante, y el blanco y negro siempre ayudaba a potenciar la expresividad de los actores, sus miradas y las relaciones de los personajes dentro de la escena. Fueron muy pocas las fotos que no vendí.

Más adelante, trabajé como fotógrafo de producto y publicidad, lo que antes solíamos llamar “Fotografía industrial”, en una empresa de Artes Gráficas de Ciudad Real. Allí permanecí un año y medio, hasta comenzar en la docencia.

 

Una de tus especializaciones como fotógrafo es lo escénico, como el teatro y los conciertos, ¿por qué?

El escenario permite trabajar con iluminaciones muy potentes a nivel expresivo, y supone además un reto técnico importante, ya que la luz suele ser escasa y las ratios de contraste son altos. Además, ofrece la posibilidad de trabajar con sujetos “vivos” que se desplazan por el escenario de una manera imprevisible. Esto te obliga a desarrollar un instinto para la composición de los planos, y aprendes a tomar decisiones de una manera muy rápida. En este sentido, es una experiencia fotográfica totalmente opuesta al trabajo en publicidad de productos, donde se trabaja con elementos que siempre están dentro de tu control. En fotografía publicitaria la luz la controlas tú, las decisiones son más meditadas y ordenadas. Para mí, estas dos facetas fotográficas son las más inspiradoras a nivel técnico.

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También has desarrollado algunos proyectos más personales. Cuéntanos algún proyecto que te haya gustado especialmente.

Los medios de expresión están vacíos sin la existencia de un mensaje. Para mí, la fotografía debe estar vinculada a una emoción, a una denuncia, o a un deseo de contar cosas.

Mis proyectos a nivel personal han sido dispares, pero estoy especialmente contento de mis trabajos relacionados con el activismo político, algo de lo que era difícil sustraerse en los tiempos de los recortes del PP de Cospedal. Quise traer esas reivindicaciones al ámbito local, y en plena época del PP de Carlos Cotillas fuimos capaces de montar una exposición conjunta que llamamos “La prima de riesgo”, donde aproveché para denunciar la penosa situación del hospital de Tomelloso, reivindicaciones que, a día de hoy, por desgracia, siguen vigentes.

La defensa del ecologismo, las crisis de los refugiados, los nacionalismos, o la guerra también son elementos de motivación para mí.

¿En qué proyectos estas trabajando actualmente?

Actualmente trabajo en una línea de trabajo mucho más personal, y me he abierto al desarrollo de mis ideas a través de otras técnicas que me sirven mejor para expresar algunas cosas, como la ilustración o la poesía. El año pasado, 2021, fue un año particularmente interesante en este aspecto, ya que descubrí el potencial de la ilustración y de la poesía como forma para acercarme a eso que solemos llamar “Poesía visual”. La poesía combinada con la ilustración me permite sacar mis fantasmas y obsesiones, desvinculándome de los objetos reales necesarios en la fotografía.

 

También, tuve la ocasión de participar en un proyecto de denuncia ecologista, creando un objeto escultórico que denominé “Antinatura”, que señala de una forma muy simbólica las causas y las consecuencias de nuestro comportamiento en la contaminación de las Lagunas de Ruidera (Albacete).

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¿Cómo es tu proceso de trabajo?

Parto de una idea. Esta idea suele llegarme a través de frases o situaciones que escucho en mi día a día, y que suelo bocetar en una libreta que llevo siempre encima. Me preocupan las opiniones de los demás, especialmente las que denotan comportamientos individualistas o insolidarios, la falta de profundidad emocional, lo intranscendente de nuestras relaciones, el ego, etc. Después trato de convertir estas ideas en imágenes que me permitan jugar con símbolos que puedan interrelacionarse en una composición sencilla, pero expresiva. Una vez terminada la imagen, la reinterpreto en palabras que funcionen de forma armónica, frases o versos que pueden entenderse como poesía, aunque tanto el proceso como el resultado es muy libre y, quizá, poco ortodoxo.

¿Qué consejo le darías a un estudiante de fotografía?

Aprende la técnica, porque es el elemento fundamental para controlar el mensaje.

Busca las emociones en la luz, en sus matices y sus contrastes.

Cuida la composición.

Desarrolla tu mirada, descubre el valor de lo que pasa desapercibido, y que nos revele el sentido de lo que parece insignificante.

Trabaja lo comercial y lo formal, y por supuesto, cóbralo; pero deja siempre un espacio para el desarrollo de tu creatividad personal e íntima.

Te dejamos el sitio web de Juan A. Fernández Durán por si quieres seguir disfrutando de su trabajo: https://www.flickr.com/photos/139245998@N03/

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