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Hoy hablamos con Pako Poveda, animador 2D e ilustrador. Este artista cuenta con una interesante experiencia que bebe de diferentes influencias. En esta entrevista, Poveda también con cuenta sus diferentes proyectos de animación 2D.

¿Cuál es tu formación? ¿Qué te llevó a la animación 2D?

Me formé primeramente como Delineante. Tras varios años y empresas, quise hacer algo más artístico, y me matriculé ya con 25 años en Bellas Artes, mientras trabajaba para una ingeniería.

Pasé mi último año de carrera en la Escuela Superior de Arte y Diseño Burg Giebichenstein en Halle (Alemania), licenciándome finalmente por la UPV en 2008, en la especialización de Pintura y Audiovisual. Residí en Halle desde entonces y, en 2009, me especialicé cursando un Master de Animación.

He trabajado en el estudio MotionWorks entre 2010 y 2 017, donde participé en diferentes producciones para el mercado alemán. En 2017 regresé a Alicante, y cursé el Master de Profesorado. Volví a la delineación año y medio, mientras, al mismo tiempo, hacía pequeños trabajos de animación y contacté con el mundo del cine alicantino a través de Itziar Vélez y la Productora Cine Luz del Mar, de cuyo proyecto Fabemolclipsformo parte.

Poco a poco, fue consolidándose un proyecto profesional y, desde 2019, trabajo como director y productor de animación freelance. Mi experiencia me ha permitido entrar en la comunidad educativa del Master en Ilustración Profesional Barreira A+D en Valencia, donde este año impartiré la asignatura de animación por tercer año consecutivo.

¿Por qué decidiste dedicarte a la animación 2D? ¿Cómo comenzaste?

Si miro atrás, inconscientemente, es lo que siempre había deseado. Los caminos recorridos son los que me han llevado a esta profesión de manera natural. Consumí dibujos animados desde la infancia, pero no soy el clásico que “ya desde muy pequeño quería dedicarme al dibujo y a la animación”, aunque dibujar siempre me acompañó y tendía a la creatividad.

En los primeros noventa, mis padres tenían Canal+, y comencé a interesarme por el cine, y, por ende, el de animación. Recuerdo especialmente Ren & Stimpy, Bill Plympton, Porco Rosso, Wallace & Gromit o Pesadilla Antes de Navidad. O el espacio “Piezas”, de cortos experimentales, muchos de ellos de animación, donde descubrí el trabajo de Pablo Llorens, alcoyano de origen, y uno de mis referentes la animación de plastilina. Por otras vías descubrí los cut-outs de Terri Gilliam para Monty Phyton, The Wall, con ilustraciones de Gerald Scarfe, y llegó a mis manos una copia pirata en VHS de Akira en inglés: me estalló la cabeza, activándose el deseo de poder animar mis dibujos.

Ya en la carrera, combinaba mis dos especialidades: la pintura y el audiovisual. Aprendí Flash y creaba animaciones con la facultad ardiendo, acompañadas por guitarras eléctricas con las cuerdas bajadas cinco tonos, proyectadas en bucle, mientras mis profesores calificaban mis pinturas. Todo muy absurdo y experimental, pero muy divertido.

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En Alemania, insistí: hice un par de piezas experimentales y una de ellas, Caiman Crossings, una especie de Frogger llevado a un espacio real, con un guión influenciado por el punto de inflexión vital en el que me encontraba, fue seleccionada para la final de un concurso local. En un receso, antes de la entrega de premios, se hizo una presentación de un Máster de Animación. No gané, pero se materializó mi deseo. Me matriculé y dirigí mi primer corto, The White Rider, combinando técnicas tradicionales y digitales. Fue entonces cuando ya me entregué a este arte, sin remedio ni vuelta atrás. Y ahí sigo.

Además de animador, eres ilustrador. Cuéntanos más sobre esto.

Trabajo mucho junto a mi amigo ilustrador Luis Demano, y me fascina el estilo y la facilidad con la que ilustra. Y es que, admiro mucho el acto ilustrativo, es complejo, y sintetiza de forma gráfica una idea, un concepto o un relato.

Hace un año me llamó Ignacio Alted, un amigo y compañero del Instituto, y me propuso ilustrar la novela de relatos cortos autobiográficos que estaba escribiendo, “Malditos recuerdos”, y acepté encantado: ya era ilustrador. Y me he sentido muy cómodo, ya sea por nuestra amistad, pero quizá también por tener la misma edad y haber compartido un tiempo y espacio en Alicante, de forma que también puedo plasmar parte de mis propios recuerdos. Y estoy encantado y disfrutando.

 

Has trabajado en proyectos muy interesantes… ¿en qué proyectos estas sumergido actualmente?

¡Gracias! He tenido mucha suerte. Acabo de entregar la animación del cartel de la Feria del Libro de Valencia, que se celebra en octubre. Estoy trabajando de nuevo con Luis Demano, en proyectos de diversa envergadura, y sigo ilustrando.

En breve, participaré en la post-producción de un proyecto de divulgación científica que está gestionando Cine Luz del Mar con la Universidad de Valencia. Y, de cara al futuro, desarrollo un proyecto empresarial para un estudio de animación

 

¿Qué referencias o autores te inspiran como animador?

Además de los anteriormente mencionados, por mi formación artística descubrí los trabajos experimentales en cine de las vanguardias europeas, y la especialización en animación me descubrió infinidad de autores. Destacaría a Hans Richter, Norman McLaren, CAroline Leaf, los hermanos Quay, Lotte Reiniger, Jan Svankmayer, René Laloux, Brad Bird…John K, el creador de Ren & Stimpy, tiene un blog donde hay mucho conocimiento sobre los grandes autores del cartoon estadounidense como Bob Clampett, Tex Avery, Chuck Jones, la UPA.

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En cuanto a los grandes estudios, disfruto mucho con las películas de Miyazaki y su imaginación desbordada. A pesar de no ser muy fan de la animación 3D, admiro a Pixar y su diseño de producción, así como su gran trabajo en el desarrollo del guión. Y existe una abrumadora cantidad de animación independiente en la actualidad, no acabaríamos nunca. 

En mi investigación personal del medio, he profundizado más los orígenes. Entre los pioneros, destacaría el trabajo de un español, Segundo de Chomón, el inventor del “paso de manivela”, recurso técnico conocido como stop motion, que utilizaba en sus producciones ya en los albores del siglo XX. Inmerso como estoy en la lectura del libro “Cine de animación en España”, de Pilar Yébenes, que recoge el recorrido del medio nuestro país desde los sesenta hasta 2001, sigo descubriendo talento patrio, siempre a reivindicar.

¿Qué consejo le darías a un estudiante de animación?

Que estudie e investigue mucho, que vaya al origen de las cosas, y no se deje llevar por la última moda. Que practique y se arme de paciencia, es un trabajo exigente, pero a la vez muy satisfactorio. Que tenga una planificación, no hay que animar por animar, ya que es una labor muy ardua, y hay que tener muy claro el objetivo final. Que entrene el espíritu nómada, pues las producciones son limitadas en tiempo y lugar, y se le puede mucho sacar partido a eso en lo personal, si está dispuesto a progresar, aprender y vivir nuevas experiencias.

Si quieres saber más sobre los trabajos de Pako Poveda, te invitamos a visitar su portfolio: https://pakopoveda.myportfolio.com/

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